sábado, 26 de novembro de 2011

O pequeno número dos que se salvam

Hoje,no dia que a Santa Igreja comemora a festa de São Leonardo de Porto Maurício, publico esse pequeno trecho da obra desse grande santo! São Leonardo, rogai por nós!

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El pequeño número de los que se salvan


Hoy, Nov-26-2011, se recuerda entre otros santos a San Leonardo de Puerto Mauricio. Uno de sus sermones más conocidos, al menos lo era hasta hace poco, es el que se ha llamado “El pequeño número de los que se salvan”; ciertamente este tipo de admoniciones son rechazadas en estos días de católicos secularizados y mundanizados, ya que, como Uds. saben el discurso moderno es la predicación de la herejía universalista: “todos se salvan”. Si se nos permite una referencia personal, en una ocasión, hace ya varios años, en una de esas reuniones que llaman congreso o similar, un sacerdote predicaba sobre la misericordia de Dios. Este sacerdote en escencia lo que enseñaba era algo así como: Dios es tan misericordioso que nos perdona a todos sin excepción, no importa lo que hagamos, y al final del mundo, Nuestro Señor Jesucristo vendrá y nos juzgará a todos según su misericordia y todos, absolutamente todos, iremos al cielo, incluidos los que estén en el infierno, el cual quedará vacio.

Lo peor de todo este asunto, es que este sacerdote estaba en presencia de su obispo, el cual cualquiera podía distinguir entre la multitud, y todas estas herejías fueron pronunciadas sin impedimento. Al día de hoy, este sacerdote sigue por el mundo sin haber sido nunca amonestado por semejantes enseñanzas, esperamos que con el tiempo haya cambiado su mentalidad.

Tristemente, ese tipo de discursos son los que en estos tiempos oimos los católicos cuando asistimos a la Misa los Domingos.

Aquí copiamos una pequeña parte del aquel sermón de San Leonardo al que hacíamos referencia, invitándolos a que visiten el blog El pequeño número de los que se salvan, en donde encuentran una traducción del mismo, aunque según vemos, está tomada del inglés y no de su lengua original, pero para el efecto es aceptable.

Hermanos, quiero despedirlos a todos ustedes consolados hoy. Así que si preguntan mi sentimiento sobre el número de los que se salvan, aquí está: si hay muchos o pocos los que se salvan, digo que todo aquel que quiere ser salvo, será salvo, y que nadie puede ser condenado si no quiere serlo. Y si bien es cierto que pocos se salvan, es porque hay pocos que viven bien. Por lo demás, comparen estas dos opiniones: la primera afirma que son condenados el mayor número de católicos, la segunda, por el contrario, pretende que se salvan el mayor número de católicos. Imagina a un ángel enviado por Dios para confirmar la primera opinión, viene a decir que no sólo son la mayoría de los católicos condenados, pero que de esta reunión de todo estos aquí presentes, uno solo será salvo. Si obedeces los mandamientos de Dios, si detestas la corrupción de este mundo, si abrazas la cruz de Jesucristo en un espíritu de penitencia, serás ese uno que se salvará.

Ahora imaginate al mismo ángel que regrese a ti confirmando la segunda opinión. Él te dice que no sólo son la mayor parte de los católicos salvados, pero que de todos en esta reunión, uno solo va a ser condenado y todos los demás salvados. Si después de esto, continuas con tus usuras, tus venganzas, tus acciones criminales, tus impurezas, entonces serás ese uno que será condenado.

¿Cuál es el uso de saber si muchos o pocos se salvan? San Pedro nos dice: "Esfuérzate por las buenas obras para hacer tu elección segura." Cuando la hermana de Santo Tomás de Aquino le preguntó qué debia hacer para ir al cielo, este dijo: "serás salva si deseas serlo." Yo les digo lo mismo a ustedes, y aquí está la prueba de mi declaración. Nadie es condenado si no comete pecado mortal, que es de la fe. Y nadie comete un pecado mortal, a menos que quiera: que es una proposición teológica innegable. Por lo tanto, nadie va al infierno a menos que quiera, y la consecuencia es obvia. ¿Acaso eso no es suficiente para consolarlos a ustedes? Lloren por los pecados del pasado, hagan una buena confesión, no pequen más en el futuro, y todos serán salvos. ¿Por qué te atormentes así? Porque es cierto que hay que cometer pecado mortal para ir al infierno, y que para cometer pecado mortal debes querer hacerlo, y como consecuencia, nadie va al infierno a menos que quiera. Esto no es sólo una opinión, es una verdad innegable y muy reconfortante, Dios os haga entender, y que Dios los bendiga. Amén

Fonte:
http://secretummeummihi.blogspot.com/

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